Presentación

 De qué trata la historia


Una profesora de derecho constata que su artículo académico, polémico, sobre el alcance de la moderación algorítmica en la circulación académica del conocimiento, colgado la noche anterior, era ignorado por los índices de seguimiento global. Como si no existiera. Silenciado. Para entender qué pasa convoca a su prima, experta matemática en varias facetas del análisis algorítmico con quien ha trabajado ya varias veces en investigaciones académicas y empresariales.

Buscando la explicación técnica, ponen en evidencia que se trata de la implementación de una verdadera mordaza global, operada por un algoritmo muy poderoso, que silencia ciertos temas seleccionados. Silenciar unos significa que se escuchen solamente otros. Eso podría estar pasando en distintas regiones del mundo, con temas académicos, empresariales y también politicos.

La historia trata de cómo quedó en evidencia este algoritmo mordaza y cómo la empresa operadora titular de esta tecnología reaccionó inteligentemente, contribuyendo a la elaboración e implementación de un sistema de control, también automatizado, para impedir que pasen nuevamente estas cosas.

Pero por el camino alguien pagó con su vida.

Al inicio de este relato hubo una muerte, se mencionan y debaten temas de ética informática, así como personas muy capaces se comprometen por la transparencia operativa en plataformas digitales. Todo ello en un entorno corporativo denso, con distintos niveles de actuación, incluso con etapas que involucraron instituciones europeas y sus mecanismos. Sin exagerar aspectos jurídicos, con algo de ficción literaria en ese nivel.

El relato no deja cerrados todos los temas posibles, porque es un primer episodio. O un episodio cero. Siga o no siga. Quedan presentados personajes, sus historias, circunstancias y lugares.


Los temas jurídicos planteados


La libertad de expresión, de opinión, de pensamiento, está comprometida muchas veces por el tratamiento de datos que realizan los algoritmos en las plataformas digitales. En múltiples maneras. Presuntamente por nuestro bien. Algo que no descarto in totum. Procurando prevenir olas o más bien torrentes de noticias falsas o verdaderas que pueden dar lugar a tergiversaciones que ponen en peligro la convivencia global a todo nivel (social, económico, político) se bloquean contenidos deliberadamente. ¿Hasta dónde se puede admitir que alguien, sea quien sea, bloquee contenidos? ¿Realmente hay razones que lo justifiquen? ¿Por qué confiar o cómo confiar en ese control? Y por más que lo consentimos al aceptar los Términos y Condiciones que nunca lee nadie, eso no alcanza para justificarlo. Ni siquiera plenamente desde el punto de vista legal. Cada cual tiene su opinión. Además, la aplicación de algoritmos de control con objetivos empresariales comerciales terminan conduciendo o desviando miles de millones de dólares o euros a quien decide implementarlos a su favor.

¿Cómo se supervisan los algoritmos aplicados en las plataformas digitales? ¿Cómo deben organizarse las empresas tecnológicas para supervisar el desempeño de los algoritmos que implementan? Por supuesto que la respuesta inicial es sencilla: con otros algoritmos... La implementación es lo complicado, si no se quiere recaer en el control del control.

No es sencillo vivir en este mundo, pero en él estamos.

Y, como siempre en la Historia, saldremos adelante.

Salvo que tengamos la suerte de los dinosaurios.

“El algoritmo mordaza” relata un proceso inicial de implementación y seguimiento de sistema de control. Casi histórico, diría.

Es pura ficción en hechos y personajes. No lo es en cuanto a temas de debate y riesgos para los ciudadanos y empresas. Tiene una dinámica más lenta que los procesos corporativos de plataformas que hoy mismo están transcurriendo, aún cuando tomando las fechas manejadas en el relato pueda parecer abrupta.

Si acaso tiene algún mérito, pienso que puede ser presentar etapas e instancias legales corporativas, así como algunos de los temas de debate frecuentes, incluyendo explicación de algunos conceptos, insertos en una trama. Seguro que eso mismo en un manual de derecho comercial puede explicarse muy brevemente. Pero no transmite demoras, dudas, ansiedades, satisfacciones por pequeños pasos exitosos, como la vida real enfrenta. Se sabe que la vida es mucho más compleja, siempre.

Si alguien visualiza eso como mérito, querrá decir que mi trabajo cumplió uno de sus objetivos.

Esta novela corta - podría llamarse así - con pretensiones didácticas y veleidades de entretenimiento pretende ser una primera entrega de otras que ambientan distintos temas del mundo empresarial, especialmente tecnológico y jurídico, siempre con los mismos personajes centrales.


La verdad sobre la escritura


Comencé definiendo los personajes, escenarios, circunstancias, temas, entramado e hice la prueba de utilizar inteligencia artificial, ChatGPT en versión gratuita, para probarlo. Por supuesto subiendo el archivo con mis lineamientos para ver si se manejaba con eso.

¡Fue mucho más lo que me complicó que lo que pude utilizar de él! Me refiero a “el ChatGPT”.

Era un lío.

Me cambió nombres una y otra vez, cambiaba la vida de los personajes que yo había dispuesto, cambiaba la trama a medida que avanzaba - no solamente las líneas que yo había pensado, sino lo que antes la propia IA había escrito -. En fin.

Que no tengo más remedio que aclarar que hubo un uso de IA en el proceso, porque es la verdad y siendo el tema central la transparencia, no podía dejar de cumplirla. Pero no es texto de IA, en absoluto. Tal vez porque era la versión gratuita. O porque no sé aprovechar los prompts para escribir como dicen tantos que hacen o que se puede hacer. O porque estoy tan acostumbrada a escribir por mi cuenta, que me resulta más fácil que lo que puede aportar la IA. Lo cierto es que esta historia fue escrita a la manera humana de toda la vida, salvo tal vez alguna idea de circunstancias que quedó en mi cabeza de la intentona modernosa con IA del inicio.

El que no lo crea, lea el texto: que si me conoce un poco, verá que hay demasiadas experiencias e ideas personales de la autora como para que un algoritmo que no lea la mente y el corazón pueda llegar a conocer. Y esos no existen, al menos todavía. Por más que a veces uno pueda pensar que sí.

Como fuere, armé este relato como entretenimiento, para mi propia diversión antes que nada. En ese sentido, cumplí el objetivo - para mí - holgadamente, sin perjuicio de la insatisfacción que uno siempre tiene porque, al terminar de escribir lo que sea, piensa que se pudo hacer mejor.

Espero que siga la historia, tal es mi idea. Para eso quedaron abiertos varios caminos en este relato inicial.


La tapa está hecha con IA ChatGPT.



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