Capítulo 3 No está claro qué pasó

La morgue judicial tenía una temperatura constante que no era fría. Era neutra. Se trataba de un frío técnico, despojado de dramatismo.

El inspector Walter Ledesma llegó antes de las ocho del día siguiente a que el informático apareciera muerto. No le gustaba delegar la primera lectura de una autopsia. No era por desconfianza, sino por método: el primer relato corporal condiciona el resto.

La médico forense lo esperaba ya con guantes puestos y cabello recogido sin concesiones estéticas.

- Inspector.

- Doctora.

La doctora Lucía Arrieta no era muy expresiva. Lo justo. Tenía alrededor de cuarenta y cinco años, más o menos como Ledesma, habían coincidido varias veces antes, en distintos casos. Tenía una mirada concentrada y una forma de hablar que parecía siempre dos pasos por delante del interlocutor. Había estudiado medicina en Montevideo y luego se había especializado en patología forense en Barcelona. Conservaba una precisión europea en la terminología y una ironía mínima que aparecía solo cuando algo le parecía intelectualmente pobre.

- Varón, treinta y cuatro años. Muerte por traumatismo craneoencefálico severo secundario, a consecuencia de caída desde altura. Eso es lo evidente - dijo, sin preámbulo.

Ledesma asintió.

- ¿Y lo no evidente?

Lucía lo miró apenas.

- No presenta lesiones defensivas. Pero eso no significa ausencia de intervención externa. Presenta, sí, una equimosis lineal en el antebrazo derecho, compatible con sujeción firme.

- ¿Reciente?

- Sí. Horas previas a la muerte.

Ledesma cruzó los brazos.

- ¿Podría ser autoinfligida?

- No en ese ángulo.

La doctora se movió hacia una mesa auxiliar.

- Además, hay un detalle interesante.

Mostró una imagen ampliada.

- Microabrasiones en la palma izquierda. No son de arrastre contra el suelo. Son previas a la caída.

- ¿Agarró algo?

- Exactamente. Algo metálico o rugoso.

Ledesma pensó en el marco de la ventana.

- ¿Intención suicida descartable?

Lucía no respondió de inmediato.

- No encuentro signos de planificación autolítica clásica. No hay notas. No hay consumo de alcohol relevante. No hay psicofármacos en niveles significativos. Tampoco hay signos de lucha abierta.

- ¿Entonces?

La forense se quitó los guantes con calma.

- Inspector, hay muertes que son resultado de impulso. Y hay muertes que son resultado de contexto. Esta pertenece a la segunda categoría.

Ledesma la miró con interés.

- Explíquese por favor, doctora.

- El cuerpo no me habla de desesperación. Me habla de tensión.

Ledesma dejó que la frase quedara suspendida.

- ¿Empujón?

- Podría ser. O podría ser que alguien lo intimidara al borde de una decisión. Pero no saltó con convicción. El patrón muscular indica intento mínimo de contención.

- Intentó agarrarse, afirmó preguntando Ledesma.

- Sí. De todas maneras - agregó - no puedo descartar ninguna hipótesis por la evidencia de la autopsia.

Silencio.

Lucía lo miró fijamente.

- ¿Qué hacía este hombre?

- Ingeniero en sistemas.

- Entonces tal vez la presión no fue física.

Ledesma comprendió que la autopsia no le daba una narrativa cerrada. Le daba, acaso, una dirección.


A media mañana del día siguiente a la muerte de Acosta Beltrán, Carmen estaba en el estudio de su apartamento de Punta Carretas junto con Marina, frente a la pantalla.

Marina había traído su laptop personal, no la corporativa.

- Quiero mostrarte algo con calma - dijo Marina.

Carmen asintió.

En la pantalla había gráficos tridimensionales.

- Tomé veinte artículos críticos y veinte neutrales publicados la misma semana - explicó Marina - . Analicé su trayectoria de visibilidad durante las primeras 72 horas. Todos hacen circundan el mismo tema: visibilidad algorítmica, en función de variables de contenido.

Carmen observaba en silencio.

- En condiciones normales - continuó Marina - , la curva de posicionamiento tiene una distribución aproximadamente log-normal. Picos tempranos, luego meseta.

Aparecieron dos conjuntos de curvas.

- Pero en los artículos críticos, la pendiente inicial se aplana artificialmente. No desaparecen. Se desaceleran.

La pendiente, en el contexto de la inteligencia artificial, es la base del algoritmo de descenso de gradiente, la fuerza que permite a las redes neuronales entrenarse y aprender, dicho en términos típicos. Si la pendiente es alta, hay un error que puede ser relevante. Si la pendiente es cero o tendiendo a cero, significa que el modelo que se entrena ha alcanzado un punto óptimo, en el cual el error es el menor posible.

Carmen se inclinó.

- ¿Intervención manual?

- No. Automatizada. Mirá esto.

Marina abrió otra ventana. Era un modelo probabilístico.

- Simulé un algoritmo que introduce un factor multiplicativo dependiente de una variable externa. Lo llamé R.

- ¿R de regulatory risk? - preguntó Carmen.

- Exactamente.

Marina escribió una ecuación en la pantalla.

Visibilidad ajustada = Visibilidad base × (1 - αR)

- Si R aumenta - explicó Marina - , aunque sea levemente, la visibilidad cae justo lo suficiente para perder primeras posiciones, pero no tanto como para generar alerta estadística inmediata.

Carmen sintió la confirmación matemática como un golpe seco.

- ¿Puede R derivarse de análisis semántico?

- Sí. Se entrena un modelo que detecta combinaciones discursivas asociadas históricamente a cambios regulatorios o volatilidad de mercado. El sistema aprende a anticipar impacto.

- Y reduce exposición preventiva.

- Exactamente.

Carmen se levantó y caminó lentamente por el estudio.

- Esto no es moderación. Es ingeniería financiera.

Marina asintió.

- Hay más.

Abrió otro archivo.

- Accedí a datos públicos de cotización de una empresa tecnológica internacional. Observé microfluctuaciones bursátiles coincidentes con picos de publicaciones críticas en semanas anteriores.

Carmen se giró.

- ¿Y después?

- Después del ajuste algorítmico, la correlación disminuye.

Silencio denso.

- Alguien diseñó un modelo para amortiguar impacto discursivo en mercados - dijo Carmen.

- Con precisión matemática.

- ¿Podés probar intención?

Marina sostuvo la mirada de su prima.

- En matemática, la intención no se prueba. Se infiere por diseño consistente.

Carmen volvió al escritorio.

- Julián Acosta Beltrán estaba ajustando esa función.

- O descubrió que existía.

- Y estaba a punto de enviar versiones previas.

Marina cerró la laptop un instante.

- Carmen… esto no es una mejora técnica inocente. Es una arquitectura deliberada.

Carmen pensó en la frase de Tomás, cuando la llamó desde Santiago: “Optimización de externalidades.”

- Sí - respondió con calma - . Es deliberada.


Por la tarde, Ledesma recibió formalmente el informe preliminar de la autopsia. Tenía expresiones clave: equimosis compatible con sujeción, microabrasiones previas a la caída, intento mínimo de contención.

En definitiva, no se trataba de un suicidio clásico.

Tomó el teléfono.

- Doctora Anido Pérez. Necesito verla.


En el estudio de Carmen, el encuentro fue distinto al del hotel. También estaba Marina.

Y ahora había datos.

- La forense no descarta intervención externa - dijo Ledesma - . No hay evidencia clara de empujón, pero tampoco de salto voluntario decidido.

Carmen escuchó sin interrumpir.

- El ingeniero intentó sujetarse - añadió el inspector - . Eso no es gesto típico de quien quiere morir.

- No - dijo Carmen - . Es gesto de quien no quiere caer. Y sigo sin explicarme por qué no hubo gritos ni ningún ruido que llamara la atención de algún otro huésped, por pocos que hubiera en ese momento en el hotel.

Ledesma la observó.

- Explíquenme otra vez el módulo ese.

Marina intervino y explicó ella.

- No es un módulo cualquiera. Es una función que vincula visibilidad discursiva con riesgo regulatorio proyectado.

- En castellano - dijo Ledesma.

- Si ciertos artículos generan probabilidad de regulación que afecte valor de mercado, el sistema reduce su exposición.

- Esto se vé en las redes sociales, también. Se llama shadowbanning, según tengo entendido.

- Así es inspector - le confirmó Carmen - baneo en la sombra, traducido al español, aunque hoy ya no se enconde tanto tampoco. Pero la dimensión es totalmente distinta. Se trata de una forma de censura, efectivamente, en cualquier expresión, sean o no en redes digitales, esté oculto o sea evidente. Pero las plataformas aplican esta medida como control de spam y bots o como moderación de publicación que pueden violar normas de expresión de la comunidad que no sean tan graves como para eliminarle la cuenta, entre otras razones de control de tráfico que derivan - más o menos se alguna manera - de los términos y condiciones que firmamos como condición de ingreso para ser usuarios. Hasta hace unos pocos años, alrededor del 2022, las plataformas ocultaban cuando hacían showbanning a usuarios. A partir de esa fecha se pasó a dar a conocer, como una medida justificada por causales o circunstancias contractuales. Esto es distinto, acá estamos ante algo distinto. No lo implementa la iniciativa de una empresa administradora de determinada plataforma digital que resulta identificable. Es algo bastante mercenario: puede encargar su diseño o implementación cualquier persona - muy poderosa por cierto, pero sabemos que ahí están - por la razón que entienda de su conveniencia. Paga y ya está.

El inspector apoyó las manos en el respaldo de la silla, ya entendiendo por dónde iba el tema, preguntó:

- ¿Y eso mueve dinero?

- Mucho - respondió Carmen - . Si se atenúa debate crítico, disminuye percepción de riesgo inversor, por mencionar uno de los alcances. Pero en múltiples temas de opinión y valor se despliega en forma similar. Piense en política, formación de rankings en los cuales estar o no estar construye o destruye el prestigio comercial de empresas. Entre tantas posibilidades.

Ledesma miró a ambas.

- Entonces alguien tenía incentivo para mantener esto oculto.

- Sí.

- Y el ingeniero estaba por revelar algo.

Carmen sostuvo su mirada.

- Inspector… para mí esto no es solo un homicidio. Es protección de un modelo. Un modelo que puede estar yendo incluso por debajo de lo identificado por algunas plataformas mismas. Cuando no participe la propia empresa administradora de plataforma del rédito patrimonial por dejar pasar la implementación de un algoritmo mordaza de tal alcance.

Silencio largo.

Ledesma comprendió que el caso ya no cabía en jurisdicción simple.

- Necesito saber quién diseñó la función objetivo - dijo a continuación.

Carmen pensó en la llamada.

- Lo sabré - respondió - Trataré de adelantar mi vuelo a Santiago de Compostela para mañana, toca academia y trabajo como siempre en enero, puedo llegar antes y moverme a partir de cierta información. Seguro que lo sabré.

El silencio que siguió no fue vacío. Significaba mucho.

La caída de Julián Acosta Beltrán no había sido vertical. Había sido consecuencia de una línea de código ajustada con precisión matemática.



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Capítulo 2 Despedida inesperada